PARO GENERAL DE GREMIOS INDEPENDIENTES ITALIANOS EN
TODO EL PAIS
A la huelga adhirieron el sector del transporte
principalmente, pero también de correos, el personal de las escuelas, los
empleados públicos y grupos de inmigrantes. Había comenzado con los trenes,
subtes, aviones y ómnibus.
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Un manifestante le prende fuego a una bandera de
Imagen: EFE
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Por Elena Llorente
Desde Roma
En la Jornada de la Memoria y mientras el
presidente de Italia, Giorgio Napolitano, dirigía un mensaje recordando el
genocidio de judíos durante la Segunda Guerra Mundial pero también la masacre de
homosexuales, gitanos, comunistas y otras minorías, varios miles de personas
desfilaron ayer por las calles de Roma y de otras ciudades italianas,
manifestando contra el plan de recortes del gobierno de Mario Monti.
El paro general fue convocado
por sindicatos y organizaciones que no pertenecen a las tradicionales centrales
sindicales CIGL-CISL-UIL y que son conocidos como “sindicatos de base”. Son
independientes y no tratan con el gobierno de Monti –como en cambio sí lo hacen
las tres centrales por considerar que ha hecho propios los ajustes económicos
del gobierno de Silvio Berlusconi que prevén cesantías, privatizaciones y un
empeoramiento de las condiciones de trabajo en general. Muchos de sus
integrantes pertenecieron alguna vez a alguna de las centrales pero se
apartaron porque no se sienten más representados por ellas.
Estos sindicatos u
organizaciones –USB, Slai Cobas, CIB-Unicobas, Snater, USI, SICobas y ORSA– que
lideran tanto a empleados de empresas públicas como privadas, protestan,
dijeron en un comunicado conjunto, por el aumento del IVA, del Irpef (impuesto
a las personas físicas), del ticket sanitario que se paga para la asistencia en
los hospitales, de la nafta, del impuesto a la propiedad inmobiliaria (ICI) y
contra los cambios en el sistema jubilatorio. Estas medidas, subrayaron, fueron
impuestas por el Banco Central Europeo y la Unión Europea (UE)
que sólo defienden los intereses del gran capital bancario, financiero y
económico, descargando los costos de la crisis sobre los trabajadores y los
sectores sociales menos pudientes.
A la huelga adhirieron el
sector del transporte principalmente pero también de correos, el personal de
las escuelas, los empleados públicos y grupos de inmigrantes. Había comenzado
antes de anoche con los trenes, que pararon por 24 horas. Por la mañana fue el
turno de los ómnibus urbanos, los subtes y los aviones. En efecto, varios
vuelos fueron anulados en el aeropuerto romano de Fiumicino y los ómnibus y
subtes ofrecieron un servicio mínimo.
Al paro se agregaron
manifestaciones en varias ciudades. En Roma, a donde vino gente de otras
localidades, unas 30.000 personas desfilaron por el centro llevando carteles
que, entre otras cosas, decían: “Fuera el gobierno Monti. Nosotros no pagamos
la deuda” y “No a la mafia en el Parlamento”, en referencia a algunos diputados
sospechosos de connivencia con las mafias. Se trató de la primera huelga
importante desde que Monti está en el gobierno pero, según algunas
informaciones, la adhesión no alcanzó los niveles que se esperaba. Se habla de
un 40 por ciento de adhesión en la ciudad de Turín, del 50 por ciento en Roma y
del 15 por ciento en otras ciudades.
En Roma, donde basta un
accidente callejero para que se complique todo el tránsito, las colas de autos
y los bocinazos se hicieron interminables ayer, aun cuando la manifestación y
el acto duraron poco más de tres horas. La marcha atravesó varias calles
céntricas para terminar en la explanada de San Giovanni, tradicional lugar
donde se hacen actos de gran envergadura.
“Queremos que los ciudadanos
sean llamados a votar sobre todas las medidas que ha tomado el gobierno, así
como se vota en un referéndum”, dijo Giorgio Cremaschi, del movimiento No a la Deuda.
“Las centrales sindicales a
veces hacen acuerdos vergonzosos sin que los trabajadores ni siquiera se
enteren. Yo vengo de una empresa de transportes de la provincia de Lucca
(centro de Italia). Con los acuerdos que las centrales están discutiendo ahora
con el gobierno estamos retrocediendo 20 años en materia de conquistas
laborales. Nosotros estamos de acuerdo en discutir, pero eso no significa
aceptar cualquier cosa. Si hay que hacer sacrificios, se puede hablar. Pero que
los hagan también ellos”, explicó a Página/12 Giovanni Bosi, de la Unión Sindical de
Base.
Anoche terminó la huelga de
camioneros que durante esta semana trastornó la circulación en las autopistas
de todo el país y obstaculizó la llegada de alimentos frescos, medicamentos y
nafta a las ciudades, provocando escasez y alza de precios.
Con todo, el panorama no
parece aclararse. Muy por el contrario. La Confederación Europea
de Sindicatos prepara una movilización en toda Europa para el 29 de enero, en
ocasión de la
Cumbre Extraordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE que se realizará sobre los
temas económicos más acuciantes, como el crecimiento y el empleo, el próximo
lunes en Bruselas. Pero se podría ir más allá. Hay quien no descarta que, luego
de la cumbre, la
Confederación pueda convocar a la primera huelga general
europea, un hecho sin precedentes.

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